by Bridgett Ennis, Yale Climate Connections
August 21, 2026
A medida que bajan los precios de los sistemas de baterías domésticas, estos se están convirtiendo en una pieza clave de la red eléctrica moderna. Pueden ayudar a los dueños de casa a almacenar energía proveniente de los paneles solares en el techo o de la red, para usarla durante cortes de electricidad o períodos de alta demanda. Y pueden reducir la presión sobre la red durante las olas de calor, cuando la demanda de electricidad se dispara.
En esta entrevista con Yale Climate Connections, Raghu Belur, director de productos de Enphase Energy, explica cómo los sistemas de baterías domésticas pueden reducir las facturas de electricidad y crear energía de respaldo durante fallas en la red. También afirma que las baterías —incluidas las de los vehículos eléctricos— podrían algún día permitir que las empresas eléctricas usen energía proveniente de muchas fuentes pequeñas para mantener una red más confiable.
Esta entrevista fue editada por motivos de extensión y claridad.
Yale Climate Connections: ¿Podría explicar qué es una batería doméstica, cómo funciona y qué beneficios ofrece a los clientes?
Raghu Belur: Lo interesante de la batería es que puede hacer varias cosas. El hogar —que tradicionalmente ha sido solo un consumidor de energía— ahora produce su propia energía con paneles solares en el techo. Una de las limitaciones de la energía solar es que es un recurso intermitente: no tenemos sol por la noche, así que la mejor manera de maximizar el aprovechamiento de la energía solar es agregar una batería.
El segundo uso es que, en algunos lugares, se puede vender energía de vuelta a la red. Cuando hay mucha demanda en la red y uno tiene todos esos electrones almacenados, esos electrones son muy valiosos tanto para uno mismo como para la red. Así que, como “prosumidor” —productor y consumidor a la vez— se puede vender esa energía a la red y ganar dinero.
El tercer uso de esa batería es, por supuesto, si la red llegara a fallar. Cuando la red se cae, estas baterías pueden crear una microrred y darle energía al hogar. Todo el proceso es fluido: el sistema detecta que la red desapareció, toma el control y hace funcionar la casa con la energía que ha almacenado, de modo que el dueño de casa ni siquiera notaría que la red eléctrica se cayó.
YCC: ¿Cómo ayudan las baterías a brindar resiliencia a los dueños de casa durante cortes de electricidad o eventos climáticos extremos?
Belur: Vivimos en una época en la que las tormentas “de una vez cada 100 años” se han vuelto la norma. También tenemos que lidiar con cosas como los incendios forestales. Por lo general, si hay una tormenta o un evento invernal, dura un período de tiempo finito y, eventualmente, el sol vuelve a salir. Así que, si uno tiene energía solar y una batería, puede sobrellevar un corte de varios días.
Y la instalación de sistemas solares y baterías se va a volver cada vez más crucial, sobre todo porque la demanda sobre la infraestructura en general sigue aumentando. La demanda eléctrica en los hogares está creciendo de forma considerable: cada vez más viviendas se electrifican, con bombas de calor, cocinas de inducción, vehículos eléctricos y mucho más.
Pero eso no es todo. También hay una demanda masiva sobre las empresas eléctricas proveniente de las “hyperscalers”, los centros de datos de inteligencia artificial.
Por eso, atender la demanda del lado residencial mediante la instalación de más baterías resulta enormemente beneficioso para todos, porque puede ayudar a aliviar parte de la presión que siente la red como resultado de toda esa demanda que proviene del lado de los centros de datos.
YCC: ¿Qué tan común es instalar baterías en hogares que no tienen paneles solares?
Belur: No es tan común, pero no veo por qué no podría convertirse en una tendencia. La energía solar solía ser la puerta de entrada a un sistema energético [para el hogar], pero un vehículo eléctrico también es una batería muy grande. Así que no solo podemos cargar el vehículo eléctrico de forma inteligente, sino que, con un cargador bidireccional, también se puede descargar el vehículo para apoyar a la red, brindar resiliencia a la red o usarlo para alimentar la casa en caso de un corte. Vamos a ver muchas instalaciones en las que la gente use su auto como batería, y eso sea lo único que tengan; creemos que el vehículo eléctrico será la puerta de entrada a ese sistema energético para mucha gente.
Si uno observa cómo evoluciona la tecnología a largo plazo, se descentraliza. Si pensamos en las mainframes, hace 40 o 50 años, la gente tenía computadoras centrales enormes: esa era la norma. Ahí residía toda la inteligencia, y ahí se tomaban todas las decisiones. Hoy tenemos, sin duda, mucha más inteligencia en nuestras laptops y en nuestros teléfonos, así que hemos descentralizado esa inteligencia.
Creo que va a pasar lo mismo con la energía. Históricamente, toda la producción o generación de energía ha sido centralizada: tenemos grandes plantas hidroeléctricas, plantas nucleares, plantas a gas, plantas a carbón y energía solar y eólica a gran escala.
Lo que estamos viendo ahora es esta descentralización o distribución de la energía, donde el hogar se convierte en la unidad de inteligencia. Es el que produce su propia energía, la almacena y la consume de forma inteligente, y además puede optimizar no solo las necesidades del dueño de casa, sino también brindar resiliencia a la red exportando electrones hacia ella.
YCC: Estamos viendo un aumento en los precios de la energía. Hablando de los consumidores, ya sea que arrienden o compren estos sistemas de baterías, ¿qué significa todo esto para sus facturas?
Belur: Aquí está la oportunidad para que el dueño de casa se convierta en un prosumidor: producir su propia energía, consumir su propia energía, gestionar su propia energía de forma inteligente, para así optimizar su factura y también contar con resiliencia. Es una forma de protegerse frente a futuros aumentos en las tarifas de energía. Dependiendo de la ubicación, por ejemplo, se puede tener un período de recuperación de la inversión de apenas cuatro a cinco años. En cuatro o cinco años, el sistema energético se paga solo, porque lo que se está compensando es una factura de electricidad muy alta.
En otros lugares puede tomar de siete a ocho años, pero estamos hablando de un activo con una vida útil de 25 años. Cuando se considera un activo de 25 años, con un período de recuperación de entre cuatro y ocho años, no está nada mal, porque una vez que pago mi sistema —y dado que he compensado mi consumo, y, por cierto, mis tarifas no suben— es mi propio sistema.
Creo que tiene mucho sentido que la gente instale su propio sistema energético dentro de su hogar. Por supuesto, la energía solar es, en cierto modo, la protagonista de esta historia. De eso se trata todo esto, pero sí se necesita energía solar. Se necesitan baterías. Se necesitan cargadores de vehículos eléctricos. Se necesita software para gestionarlo todo, y así se puede generar muchísimo valor y reducir aún más ese período de recuperación.
YCC: ¿Qué tiene que pasar para poder ampliar este enfoque y llegar a esos consumidores de bajos ingresos que tal vez no puedan afrontar estas inversiones por adelantado?
Belur: Los inversores buscan cierto nivel de certeza, y esta es una clase de activo con la que la comunidad de inversión está empezando a sentirse muy cómoda, porque las tasas de incumplimiento son muy bajas. Por eso se ven cada vez más fondos invertidos en la instalación de más de estos sistemas: porque no hay mucha gente que deje de pagar sus préstamos, ya que, ¿cuál es la alternativa? No es un lujo. La energía es una necesidad.
Donde las cosas son un poco inciertas es en todos estos cambios en las regulaciones gubernamentales. Cualquier decisión que tome el gobierno respecto a si va a haber incentivos fiscales o no, esas decisiones deben tomarse rápido para darle estabilidad al mercado.
A largo plazo, creo que los incentivos deberían ser un catalizador, no una muleta. Sabemos que tenemos la capacidad tecnológica, así que saquemos del camino algunas de estas incertidumbres gubernamentales y dejemos que nuestra industria haga lo que mejor sabe hacer: ofrecer una gran propuesta económica, un gran valor para el dueño de casa, y la industria financiera va a valorar eso, porque es una clase de activo sólida. Tiene tasas de incumplimiento bajas, y sabemos que la energía siempre será necesaria.
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