Esta Copa Mundial podría ser la más calurosa en la historia del juego » Yale Climate Connections


by Johani Carolina Ponce, Yale Climate Connections
June 10, 2026

Durante una semifinal del Mundial de Clubes en julio de 2025 en el MetLife Stadium de East Rutherford, Nueva Jersey, el centrocampista argentino Enzo Fernández —que sufría un golpe de calor— tuvo que tumbarse en el césped. La temperatura era de 96 °F (35,5 °C) y la humedad superaba el 54%, lo que hacía que se sintiera aún más calor.

Tres días después, Fernández habló con la prensa previa a la final ante el París Saint-Germain. “El calor fue increíble. Me mareé durante una jugada y tuve que tirarme al piso. Jugar en estas temperaturas es muy peligroso”, explicó Fernández más tarde.

Es probable que se registre un calor igualmente peligroso durante el Mundial de este verano, en parte porque la FIFA suele programar los partidos en función de los horarios de las transmisiones televisivas, y no del bienestar de los jugadores.

Para agravar el problema, el cambio climático está aumentando la probabilidad de que se produzca un calor que merme el rendimiento durante la mayoría de los partidos del Mundial programados, según un nuevo análisis de Climate Central.

El 19 de julio de 2026, el mismo estadio donde Fernández sufrió el golpe de calor —un recinto sin techo ni aire acondicionado— acogerá la final del Mundial a la misma hora: las 3 de la tarde. De los 104 partidos del torneo, 54 se disputarán durante el día, incluidos 24 de los 32 partidos de la fase eliminatoria.

En Nueva Jersey, las temperaturas anuales han aumentado 4 grados Fahrenheit (2.2 grados Celsius) desde 1900, es decir, el doble del promedio global, y el número de días por encima de 90 °F (32 °C) creció un 36% desde 1949.

El 19 de julio de 2026, ese mismo estadio, sin techo y sin climatización, acogerá la final de la Copa Mundial de la FIFA. El mismo horario: las 3 de la tarde. De los 16 estadios del torneo, solo cuatro cuentan con techo y aire acondicionado: Mercedes-Benz en Atlanta, AT&T en Dallas, NRG en Houston y BC Place en Vancouver. MetLife no es uno de ellos.

La televisión manda

Para responder al calor extremo, la FIFA institucionalizó las pausas de hidratación —interrupciones de tres minutos en la mitad de cada tiempo, obligatorias en todos los partidos del Mundial 2026, independientemente de las condiciones climáticas.

¿Pero por qué la FIFA insiste en partidos a plena tarde bajo el sol? La respuesta no está en los campos de juego, sino en los contratos de televisión. La organización recaudará aproximadamente 4.264 millones de dólares en derechos de transmisión durante el periodo de presupuesto de 2023-2026. Las 3 pm del horario del este de Estados Unidos son las 8 pm en Londres y las 9 pm en París y Berlín: el prime time europeo, donde están los mercados más lucrativos. Sports Media Watch documentó que la FIFA asignó deliberadamente los partidos de mayor perfil, los de equipos europeos, en las ventanas de tarde para coincidir con ese horario.

En 2025, el Director de Desarrollo del Fútbol Mundial de la FIFA, Arsène Wenger, afirmó que el Mundial 2026 contaría con más estadios cubiertos. En realidad, solo 31 de los 104 partidos se disputarán bajo techo con aire acondicionado.

La historia habla por sí misma

Lo que ocurrió en MetLife en 2025 no fue una novedad.

En el Mundial de México 1986, la FIFA ya había cedido ante los intereses de las televisoras europeas y programado partidos al mediodía bajo un sol que empujaba las temperaturas a 100 °F (38 °C) en Monterrey y a 95 °F (35 °C) en varias otras sedes. Diego Maradona, el capitán de Argentina que aquella Copa alzó el trofeo y que hoy es considerado uno de los dos mejores futbolistas de la historia, protestó públicamente antes del inicio del torneo. “Debería ser una norma de una vez por todas que los organizadores tomen en cuenta a los jugadores. Sin nosotros no hay espectáculo. Al menos los horarios deberían fijarse para cuando jugamos mejor, no cuando hay más calor”, dijo.

Su compañero Jorge Valdano fue más directo: “Jugar a las 12 del mediodía es un ataque contra los jugadores. Este Mundial demuestra claramente que los intereses de la televisión se ponen por encima de los del fútbol”.

En el verano de 1994, la historia se repitió con cifras aún más extremas. En Orlando, todos los partidos se jugaron con temperaturas de 95 grados Fahrenheit (35 grados Celsius) o más, y durante el partido entre México e Irlanda el termómetro alcanzó los 105 grados Fahrenheit (41 grados Celsius); en Dallas superaron los 100 grados Fahrenheit (38 grados Celsius). Según reportes del New York Times citados por Fox News indican que, en un solo partido en Orlando 160 aficionados recibieron atención médica por el calor y 12 fueron hospitalizados. “Para dar el cien por ciento en este calor habría que ser un robot”, explicó el entrenador de Brasil, Carlos Alberto Parreira.

Edgardo Broner, periodista argentino especializado en fútbol internacional que cubrió ese Mundial completo, recordó vía telefónica que el sufrimiento no era solo de los jugadores. “Era inhumano. La gente sufría ese terrible solazo.”Me acuerdo de un partido en Los Ángeles, estaba justo Alfredo Di Stéfano al lado; el tipo se había olvidado la gorra y estaba desesperado. Te mataba”. Maradona lo sufrió en la cancha. Di Stéfano, considerado uno de los mejores jugadores de la historia, sufrió en la grada. “Probablemente, si el país sede hubiera sido otro, habrían cambiado la fecha, como hicieron en Catar”, añadió. Los horarios responden, una vez más, al prime time europeo. Desde aquel verano hasta hoy, el planeta se ha calentado al menos 1.1 grados Celsius adicionales, según el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático. 

En 2017, la delantera inglesa Rachel Daly, que jugaba en el Houston Dash de la Liga Nacional de Fútbol Femenino, fue hospitalizada por agotamiento térmico durante un partido en Houston, una de las ciudades sede del Mundial 2026. En 2024, durante la Copa América disputada en Estados Unidos, el árbitro asistente guatemalteco Humberto Panjoj se desplomó en pleno partido entre Canadá y Perú en Kansas City por el calor. Ninguno de los dos jugaba en una final del mundo. Ambos estaban haciendo su trabajo bajo el mismo sol que Enzo Fernández calificó de “muy peligroso”. Y el sol se ha intensificado: un análisis de Climate Central confirmó que las ciudades estadounidenses que son sede en 2026 (Dallas, Los Ángeles, Boston y Nueva York) registraron significativamente más días por encima de 32 grados Celsius en junio de 2025 que durante aquel torneo.

El calor como condición de trabajo

Sergio Levinsky es un periodista y sociólogo argentino especializado en fútbol internacional. En 2026 cubrirá su décima Copa del Mundo. Ha visto el juego cambiar desde adentro, torneo a torneo. Y en los últimos años, dijo vía telefónica, el calor dejó de ser una incomodidad para convertirse en un protagonista. “En Nueva York y Miami durante la Copa América 2024 y durante el Mundial de Clubes 2025 el calor fue terrible”, recordó. “En Nueva York, veía en el metro a personas con bebés y pensaba: no se dan cuenta de que con este calor un bebé no puede subir al metro. La sensación térmica llegó hasta 43 grados Celsius”.

Su experiencia más extrema no fue en Estados Unidos, sino en Catar 2022, donde el choque entre los espacios sobre-climatizados y el exterior se convirtió en un riesgo real. “En Catar era todo con aire acondicionado: el metro, el centro de prensa, todo a unos 8 grados Celsius. Pero después afuera la temperatura era de más de 30. Me enfermé por ese cambio de clima y estuve un día ingresado en el Hamad Hospital, el día del partido Argentina-Holanda”. De cara a 2026, Levinsky ya hace su propia preparación. “Yo me preparo psicológicamente para eso porque sé que va a ser muy duro”.

El 19 de julio de 2026, cuando el silbato final suene en el MetLife a las 3 de la tarde, miles de aficionados saldrán a enfrentar el calor de Nueva Jersey sin estadio climatizado que los proteja.

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